Natación · Ballet · Psicología

Disciplina,
perseverancia
y propósito.

Construyendo mi mejor versión para inspirar a otros.

63
Medallas
14+
Años ballet
3
Pilares de vida
Alejandra con sus medallas de natación
Mi historia

Una vida construida
sobre tres pilares

2011

Mis primeros pasos en el ballet

A los dos años comencé mi formación en ballet, descubriendo desde pequeña una pasión que continúa siendo parte fundamental de mi vida.

2020

Una pausa inesperada

La pandemia significó una pausa en mi formación, pero también me hizo comprender cuánto extrañaba bailar y lo importante que era el ballet para mí.

2022

El regreso al ballet

Después de dos años, regresé a clases para reencontrarme con una de mis grandes pasiones y continuar creciendo artística y personalmente.

2023

Un nuevo desafío

A los 13 años comencé mi camino en la natación competitiva, descubriendo en el deporte una nueva fuente de disciplina, perseverancia y confianza.

2024

Primeras competencias

Comencé a sumar nuevas experiencias competitivas y a fortalecerme como atleta. Ese mismo año inicié un proceso personal con mi piel que transformaría mi manera de comprender la autoestima y la confianza.

2025

Perseverar y seguir creciendo

En medio de uno de mis mayores desafíos personales, continué trabajando por mis metas y obtuve una medalla de plata en AASCA en los 100 metros pecho y 3 medallas en El Salvador en competencias de relevo: oro, plata y bronce.

2026

Nuevos logros y propósito

Obtuve tres medallas de bronce en AASCA y comencé a darle forma a True Beauty, un proyecto inspirado en mi experiencia y en mi deseo de acompañar a otras jóvenes.

2027

Próximamente: graduación como bailarina profesional de ballet clásico

La culminación de años de formación, disciplina y pasión por la danza, y un nuevo logro en mi camino artístico.

Liderazgo & Impacto

"He aprendido que ayudar también comienza cuando decidimos escuchar, comprender y estar presentes."

Vicepresidenta

Abrazos de Empatía

Club que apoya a niños y personas con autismo y trabaja junto a El Pajarito Azul para promover una mayor comprensión sobre esta condición.

Voluntaria

Escuela de recursos limitados

Junto a mis amigas llevamos alegría, actividades y compañía a niños de comunidades vulnerables.

Ver mi historia de impacto
Alejandra bailando con vestido amarillo
Alejandra bailando La Bella Durmiente
Los primeros pasos

Mi historia con el ballet comenzó cuando tenía apenas dos años de edad. Desde muy pequeña encontré en la danza una forma de expresión, creatividad y disciplina que me acompañó durante gran parte de mi infancia.

Durante la pandemia tuve que hacer una pausa obligatoria — una experiencia que me hizo valorar aún más todo lo que el ballet significaba para mí.

El regreso

Dos años después, en 2022, decidí regresar. Volver a bailar fue como reencontrarme con una parte importante de mí misma.

Cuando bailo me siento libre y feliz. Es un espacio donde puedo expresar lo que siento sin necesidad de hablar.

El ballet también me ha enseñado que detrás de cada movimiento existen horas de práctica, repetición y esfuerzo, y que la constancia también puede ser una forma de confianza.

Disciplina Expresión artística Confianza Sensibilidad Constancia Elegancia
Alejandra con flores tras recital
Alejandra con traje negro de ballet
En el estudio

Horas de práctica.
Una vida aprendiendo.

Cada hora en el estudio es una lección no solo de técnica, sino de carácter. El ballet exige precisión, pero también exige humildad frente al proceso. Esas mismas cualidades son las que llevo a la piscina, al salón de clases y a mi proyecto True Beauty.

Mi próxima gran meta será culminar esta etapa de formación en 2027, un logro que representará años de disciplina, constancia y pasión por la danza.

Alejandra nadando estilo libre
Inicio de competencia
El lugar donde aprendí a confiar en mí

Comencé natación competitiva a finales de mayo de 2023, cuando tenía 13 años. Desde entonces, la piscina se ha convertido en uno de los lugares más importantes de mi vida. La natación me ha enseñado que los resultados no aparecen de inmediato y que detrás de cada segundo mejorado existen horas de entrenamiento, esfuerzo y constancia.

Cuando estoy en el agua, me desconecto de todo lo que ocurre a mi alrededor. En ese momento solo estamos el agua y yo.

Vos podés

Antes de competir intento no pensar en nada más. Hay una frase que siempre repito: "Vos podés." Esas dos palabras me ayudan a confiar en mí misma y a recordar todo el trabajo que he realizado para llegar hasta ese momento.

A lo largo de mi trayectoria he obtenido 63 medallas, pero cada una representa mucho más que un resultado. Detrás de ellas existen entrenamientos, desafíos, aprendizajes y momentos en los que tuve que volver a intentarlo.

Alejandra estilo mariposa
63
Medallas acumuladas
2023
Inicio competitivo
Mayo · 13 años
3
Competencias destacadas
AASCA · El Salvador
AASCA 2025 · Plata 100m pecho
AASCA 2026 · Bronce 100m pecho
AASCA 2026 · Bronce 100m mariposa
AASCA 2026 · Bronce 50m mariposa
El Salvador 2025 · Oro en relevos
El Salvador 2025 · Plata, relevos 50m
El Salvador 2025 · Bronce, relevos 100m

En la Competencia Internacional en El Salvador participé en pruebas de relevos de 50 y 100 metros, en las modalidades libre y estilo, nadando el tramo de pecho en los relevos de estilo. Esta experiencia me enseñó que la natación también es trabajo en equipo, confianza y compromiso con quienes comparten conmigo cada competencia.

Alejandra en salida de competencia

"Incluso en los días más difíciles, la piscina fue mi lugar de fortaleza."

Espacio reservado para video de natación

Próximamente: video de competencia. Este espacio está reservado para el clip de natación.

Alejandra con trofeo de Sportsmanship
Reconocimiento

Más allá de las medallas

El premio AASCA Sportsmanship U15 Girls reconoce no solo el desempeño deportivo, sino la actitud, el respeto y el espíritu de equipo dentro y fuera del agua.

Alejandra durante su proceso de piel
Alejandra con flores tras recital
Una experiencia que transformó mi manera de verme

Mi historia con el acné comenzó como algo que parecía formar parte de los cambios normales de la adolescencia. Desde el 2023 comenzó a aparecer acné, normal para mi edad hasta ese momento, pero a mediados de 2024, después de una competencia de natación en la que mi piel sufrió una fuerte exposición al sol, comenzó un proceso mucho más intenso que transformaría mi relación con mi piel y mi autoestima.

Al principio pensamos que podía tratarse de una alergia o una reacción temporal. Sin embargo, el proceso continuó y, a principios de 2025, cuando tenía 15 años, atravesé la etapa más difícil.

Decidí no esconderme

El acné comenzó a afectar mucho más que mi piel. También cambió la forma en que me veía y la seguridad con la que me mostraba frente a los demás. Hubo días en los que no quería tomarme fotografías y momentos en los que mirarme al espejo era difícil. Pero incluso mientras atravesaba ese proceso, había una vida que quería seguir viviendo.

Seguí estudiando. Seguí entrenando. Seguí bailando. Seguí siendo yo.

Con el tiempo comprendí que una etapa difícil puede cambiar temporalmente la manera en que nos vemos, pero no tiene por qué definir nuestro valor ni limitar todo lo que somos capaces de hacer.

Alejandra con medallas de natación
El nacimiento de True Beauty

De esa experiencia nace un propósito

True Beauty es un proyecto que estoy construyendo con el propósito de acompañar a niñas y adolescentes durante una etapa de la vida en la que aprender a aceptarnos puede ser especialmente difícil. Quiero crear un espacio donde podamos hablar con mayor naturalidad sobre autoestima, inseguridades, presión social y aceptación personal.

True Beauty parte de mi historia, pero mi intención es que pueda crecer mucho más allá de ella: convertir lo que aprendí en una oportunidad para escuchar, compartir y generar conversaciones que ayuden a otras jóvenes a reconocer su valor más allá de su apariencia.

Nuestro propósito
Aceptar

Comprender que nuestras imperfecciones no disminuyen nuestro valor.

Fortalecer

Desarrollar la confianza necesaria para enfrentar nuestras inseguridades sin permitir que definan nuestra vida.

Acompañar

Crear espacios de empatía donde las experiencias personales puedan convertirse en una fuente de conexión y apoyo.

Nuestras charlas

Espacios de conversación, aprendizaje y conexión

A través de nuestras futuras charlas y encuentros, queremos abordar temas que muchas veces vivimos en silencio, creando espacios seguros donde cada participante pueda expresarse y fortalecer la relación que tiene consigo misma.

Más allá del espejo

Autoestima y aceptación personal

Una conversación para aprender a reconocernos y valorarnos más allá de nuestra apariencia.

Mi historia también tiene valor

Inseguridades y experiencias personales

Un espacio para comprender que todas atravesamos procesos diferentes y que nuestras experiencias no tienen que convertirse en una limitación.

La forma en que me hablo importa

Bienestar emocional y diálogo interno

Una reflexión sobre las palabras que utilizamos con nosotras mismas y cómo construir una relación más amable con quienes somos.

Ser yo también es suficiente

Confianza, autenticidad y presión social

Una conversación sobre las comparaciones, las expectativas y la presión de encajar, especialmente en redes sociales.

Cada encuentro, una nueva historia

"Una historia puede comenzar con una inseguridad y terminar convirtiéndose en la razón por la que alguien más se siente acompañado."

A medida que True Beauty crezca, este espacio también crecerá con el proyecto. Aquí compartiremos las charlas realizadas, fotografías, aprendizajes y anécdotas que nazcan de cada encuentro.

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Conocé más sobre True Beauty, nuestras próximas charlas, reflexiones y actividades.

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Mesa de actividades con niños en el evento de Abrazos de Empatía
Una parte importante de mi crecimiento

Una parte importante de mi crecimiento ha sido descubrir que también podemos aprender a través del servicio a los demás. Participar en estas iniciativas me ha permitido comprender que generar un impacto no siempre comienza con grandes acciones. Muchas veces empieza con aprender, escuchar, involucrarnos y utilizar nuestra voz para ayudar a que otras personas también comprendan realidades diferentes a las suyas.

Alejandra dirigiendo actividad de Abrazos de Empatía
Vicepresidenta

Abrazos de Empatía

Actualmente soy vicepresidenta de Abrazos de Empatía, un club creado con el propósito de apoyar a niños y personas con autismo, promover una mayor comprensión sobre esta condición y contribuir a iniciativas que trabajan directamente con esta comunidad.

A través del club apoyamos la labor de El Pajarito Azul y desarrollamos diferentes actividades dentro del colegio para recaudar fondos, promover la concientización y fomentar una mayor comprensión sobre el autismo.

Mi rol como vicepresidenta también me ha permitido asumir responsabilidades, trabajar en equipo y participar activamente en la organización de iniciativas con un propósito común.

Voluntaria

Trabajar con niños

Además, participo junto a mis amigas en actividades de apoyo a una escuela de recursos limitados, donde compartimos con los niños y desarrollamos diferentes dinámicas para brindarles momentos de aprendizaje, compañía y alegría.

Trabajar con niños es algo que disfruto profundamente. Estas experiencias han fortalecido mi empatía y mi interés por comprender las necesidades emocionales de otras personas.

Actividades de concientización y recaudación de fondos
Lo que me llevo

"He aprendido que ayudar también comienza cuando decidimos escuchar, comprender y estar presentes."

Alejandra en su entorno académico
Equipo de natación Lincoln International Academy
Quién soy en el aula

A lo largo de mi trayectoria académica siempre me he esforzado por dar lo mejor de mí, entendiendo que la educación va mucho más allá de obtener buenas calificaciones. He buscado crecer de manera integral, combinando mi formación académica con experiencias que me han permitido desarrollar disciplina, perseverancia, liderazgo, empatía y un fuerte sentido de responsabilidad.

Desde primer grado fui diagnosticada con Trastorno por Déficit de Atención (TDA). Lejos de convertirse en un límite, esta experiencia me motivó a desarrollar mejores hábitos de estudio, fortalecer mi organización y aprender a ser constante. La disciplina que he construido a través de la natación y el ballet también ha sido una gran aliada en este proceso, ayudándome a fortalecer mi concentración, enfoque y perseverancia.

Mi sueño: Psicología

Mi sueño es estudiar Psicología porque quiero comprender mejor a las personas y los procesos que influyen en la manera en que pensamos, sentimos y construimos nuestra identidad.

Aspiro a convertir mi interés por el bienestar emocional y mi capacidad de conectar con los demás en una preparación profesional que me permita acompañar y generar un impacto positivo, especialmente en la vida de niños y adolescentes.

Alejandra en su entorno académico
Actividades y liderazgo

Vicepresidenta — Abrazos de Empatía

Club dedicado a trabajar con niños y personas con autismo, en conjunto con El Pajarito Azul. Ver más

Voluntaria — Escuela de recursos limitados

Actividades recreativas y de acompañamiento con niños de comunidades vulnerables.

Natación competitiva — Equipo AASCA

Representación internacional. 63 medallas acumuladas desde mayo 2023.

Ballet — Academia de ballet

Formación artística continua desde los dos años, retomada en 2022.

Fundadora — True Beauty

Proyecto de salud emocional y autoestima para jóvenes, nacido en 2025.

Idiomas

Español — Idioma nativo
Inglés — Segunda lengua
Francés — Nivel básico

Competencias

Liderazgo
Empatía
Resiliencia
Disciplina
Objetivo universitario

Psicología en una universidad en el extranjero, enfocada en el bienestar emocional de niños y adolescentes.

Reconocimientos
AASCA Sportsmanship Award — U15 Girls (2023–2024)
Medalla de Oro — Competencia Internacional El Salvador
Mis reconocimientos

Una formación con propósito

Mis reconocimientos representan diferentes etapas de mi recorrido. Algunos reflejan mi desempeño y constancia académica; otros reconocen el esfuerzo y las cualidades que he desarrollado como persona.

President's Education Awards Program — Outstanding Academic Achievement · 2023

Reconoce mi desempeño académico y representa la dedicación, constancia y compromiso que he procurado mantener a lo largo de mi formación.

Second Honor Roll — First Semester · 2024–2025

Un reconocimiento a mi rendimiento académico que refleja el compromiso de mantener un buen desempeño y continuar creciendo como estudiante.

Second Honor Roll — Second Quarter · 2024–2025

Representa la continuidad de ese esfuerzo y la importancia que tiene para mí mantener la constancia más allá de un único resultado.

Effort Award · 2023

Reconoce una cualidad fundamental en mi manera de aprender: la disposición de esforzarme, perseverar y continuar mejorando frente a cada desafío.

Citizenship Award · 2026

Refleja valores que considero esenciales en mi formación: la empatía, el respeto, la responsabilidad y el compromiso de contribuir positivamente a mi comunidad.

Physical Education Award — Outstanding Performance · 2023

Reconoce mi desempeño destacado en Educación Física, una etapa temprana en el desarrollo de la disciplina y la dedicación que han acompañado mi formación.

PE Award — Outstanding Performance, Sportsmanship and Dedication · 2026

Refleja mi evolución personal y los valores que he fortalecido a lo largo de los años: dedicación, responsabilidad, perseverancia y respeto hacia los demás.

Reconocimiento académico

Certificados

Composición de certificados académicos de Alejandra
Alejandra reflexionando

Este espacio nació de la necesidad de poner en palabras lo que muchas veces se vive en silencio. Aquí comparto reflexiones honestas sobre disciplina, autoestima y crecimiento personal — las lecciones que el ballet, la natación y mi propio proceso con True Beauty me han enseñado fuera del agua, del estudio y del espejo. No busco tener todas las respuestas, sino dejar constancia de un camino que sigue construyéndose, un paso a la vez.

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Más reflexiones próximamente.

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Lo que el acné me enseñó sobre mí misma

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Hubo un momento en mi vida en el que dejar de verme al espejo parecía más fácil que enfrentar lo que sentía. Mi piel cambió, mi rostro cambió y, con eso, también cambió la forma en que me veía a mí misma. Lo que antes era algo natural — salir, sonreír, sentirme cómoda en mi propia piel — empezó a sentirse mucho más difícil.

El acné no solo apareció en mi cara; apareció también en mi seguridad. Empecé a cuestionar cosas que antes no pensaba. Me comparaba más, me sentía observada, y a veces pensaba que lo primero que los demás veían de mí eran mis inseguridades. Fue una etapa incómoda, frustrante y muy silenciosa, porque aunque por fuera intentaba seguir con mi rutina, por dentro estaba aprendiendo a convivir con una versión de mí que no reconocía del todo.

Pero con el tiempo entendí algo importante: mi autoestima no podía depender únicamente de cómo me veía en un espejo. Tenía que construirse desde un lugar más profundo. Tuve que aprender a tratarme con más paciencia, a hablarme mejor y a dejar de reducir mi valor a una etapa física que, aunque me dolía, no definía todo lo que yo era.

Ese proceso no fue inmediato. No hubo un día exacto en el que me desperté sintiéndome segura otra vez. Fue más bien una suma de pequeños pasos: dejar de esconderme, volver a confiar en mí, recordar lo que me gusta de quién soy y entender que mi valor no desaparece en los días en que no me siento bien conmigo misma.

Hoy no veo esa etapa con vergüenza. La veo como una de las experiencias que más me obligó a crecer por dentro. Me enseñó a ser más empática, más consciente de lo que otros pueden estar viviendo en silencio, y más cuidadosa con la forma en que hablo de mí misma. También me enseñó que la autoestima no siempre se siente como seguridad absoluta; a veces se parece más a decidir seguir adelante incluso cuando no te sentís en tu mejor momento.

Todavía estoy aprendiendo, como todos. Pero si algo me dejó esa etapa, es la certeza de que la belleza no está en la perfección. Está en la forma en que te reconstruís, en cómo te tratás cuando las cosas no salen como esperabas, y en la fuerza que encontrás cuando empezás a verte con más compasión.

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Disciplina

Por qué madrugar a entrenar cambió mi mentalidad

Disciplina

Durante mucho tiempo pensé que la disciplina tenía que verse perfecta: levantarte motivada, disfrutar cada entrenamiento, nunca dudar, nunca cansarte. Pero con el tiempo — y especialmente con la natación — entendí que la disciplina real casi nunca se ve así.

La disciplina, para mí, empezó a construirse en las mañanas más difíciles. En los días en que el despertador sonaba temprano y lo último que quería hacer era salir de la cama. En los días en que estaba cansada, en que el cuerpo pesaba, en que la motivación no aparecía. Ahí fue donde entendí que entrenar no se trataba solo de mejorar físicamente, sino de formar una mentalidad.

Madrugar para entrenar me enseñó a cumplir conmigo misma incluso cuando no tenía ganas. Me enseñó que no siempre hay que esperar a "sentirse lista" para hacer las cosas. A veces simplemente hay que presentarse, dar lo mejor que se pueda ese día y confiar en que la constancia termina construyendo resultados que no se ven de inmediato.

La natación me cambió en ese sentido. Me enseñó que el progreso no siempre se nota rápido, pero eso no significa que no esté pasando. Hay avances que suceden en silencio: en la resistencia, en la paciencia, en la forma en que aprendés a manejar la frustración y en cómo seguís adelante incluso después de un mal entrenamiento o una competencia difícil.

Esa mentalidad empezó dentro del agua, pero poco a poco se fue metiendo en otras partes de mi vida. En el estudio, en mi forma de organizarme, en la manera en que enfrento metas largas o momentos de presión. Entendí que la disciplina no es castigo ni rigidez; es una forma de respeto hacia lo que soñás. Es recordarte que hay cosas que valen tanto la pena que merecen tu esfuerzo incluso en los días más incómodos.

Todavía hay mañanas difíciles. Todavía hay días en los que me cuesta. Pero ahora sé que ahí también hay valor. Porque muchas veces lo que más te transforma no es el día en que todo fluye, sino el día en que igual decidís no rendirte.

Madrugar a entrenar no solo me hizo más fuerte como atleta. Me hizo más fuerte como persona. Me enseñó a confiar en el poder de lo pequeño, de lo repetido, de lo constante. Y sobre todo, me enseñó que muchas veces la mejor versión de uno mismo no aparece cuando todo es fácil, sino cuando uno aprende a mantenerse firme incluso cuando no lo es.

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Crecimiento personal

Ballet y resiliencia: lo que la danza me enseñó fuera del estudio

Crecimiento personal

El ballet ha sido parte de mi vida desde que era muy pequeña. Durante mucho tiempo fue simplemente algo que amaba hacer: un espacio donde me sentía libre, presente y conectada conmigo misma. Pero con los años entendí que el ballet también me estaba enseñando cosas que iban mucho más allá de la danza.

A veces pensamos que las lecciones más importantes se aprenden en el salón de clases, pero muchas de las que más me han marcado las aprendí dentro de un estudio, frente a un espejo, repitiendo una y otra vez movimientos que no siempre salían como quería. El ballet me enseñó a tener paciencia conmigo misma, a entender que mejorar toma tiempo y que la gracia que se ve por fuera casi siempre está sostenida por mucho esfuerzo, constancia y disciplina por dentro.

También me enseñó a tolerar la frustración. Hay días en los que el cuerpo no responde igual, en los que algo que ayer salía hoy se siente difícil, o en los que una corrección te recuerda cuánto te falta por aprender. Y aun así, seguís. Volvés a intentarlo. Ajustás. Escuchás. Aprendés. En eso, el ballet se parece mucho a la vida.

Para mí, la resiliencia no ha significado hacerlo todo perfecto, sino aprender a regresar. Regresar después de una pausa, después de un error, después de una etapa difícil, después de sentirte desconectada de una parte de vos. El ballet me enseñó justamente eso: que volver también es una forma de fortaleza.

Hay algo muy especial en una disciplina que te exige tanto técnica como sensibilidad. Porque no solo te pide control, también te pide presencia. No solo te enseña a moverte, también te enseña a escuchar tu cuerpo, a sostenerte con elegancia incluso cuando algo por dentro todavía se está acomodando.

Creo que por eso el ballet ha sido tan importante en mi crecimiento personal. Porque me ha recordado que la delicadeza no está peleada con la fuerza. Que se puede ser sensible y firme al mismo tiempo. Que hay belleza en el proceso, incluso cuando todavía no se ve el resultado final.

Todo lo que he aprendido en la danza me acompaña fuera del estudio: en mi forma de enfrentar retos, en mi manera de exigirme con más equilibrio, en cómo entiendo el compromiso, la constancia y la disciplina. El ballet me ha dado muchísimo más que una formación artística; me ha dado herramientas para crecer, caer, volver y seguir construyéndome con más intención.

Y quizás eso es lo que más valoro: que entre música, movimiento y repetición, la danza también me fue enseñando a ser más fuerte, más paciente y más yo.